viernes, 21 de noviembre de 2008

AlmA

Entró por una puerta, perecía pequeña pero no tuvo problema al entrar. Vestía un jersey de lana, suave, de color beige, unos tejanos claros y botas de ante, claras también.
Llevaba el pelo suelto, muy sedoso, recién lavado.
Entró decidida, sin pensarlo dos veces, aunque el habitáculo parecía oscuro. Ella sabia que se iluminaría.
Al entrar se sentó. Apoyada en sus rodillas, con las manos cogidas, como esperando…
Se puso cómoda, se recostó.
El lugar era calido, acogedor, ella miraba hacia la puerta, esperando.
Yo no podía abrir boca, pero ella esperaba, miraba. Sus ojos esperaban, interrogaban, y yo no podía gesticular palabra.
Dio media vuelta, estaba cómoda, y le entró cansancio, de esperar, de esperarme, de que actuara, así que dio media vuelta y se acomodó aun más.
Yo noté como ella descansó su cuerpo, relajó su musculatura, empezó a sentirse a gusto, a descansar, a ignorarme…sentí que realmente estaba cansada, y que no quería escuchar a nadie, quería estar sola, que la dejaran descansar, no quería hablar ni ver….
Le pedí por favor que si girara, “gírate por favor!!!” grite, una y mil veces…
Ella hacia como si no estuviera allí, ni se movía.
Empecé a temblar, a llorar, por favor, atiendeme, no estuve contigo por miedo, no te hice caso, no te ví, te deje sola, estaba perdida…no te quería….AHORA SI!!! Grité, ahora si, y seguí llorando….
Creo que eso le llamó la atención, porque empezó a mirar de reojo, empezó a levantar la cabeza por encima del hombro, curiosa, sorprendida. Yo seguí hablándole.
Tengo miedo, ando perdida y no me di cuenta de que estabas a mi lado, para ayudarme, no te tuve en cuenta y apenas te he querido, no he estado por ti, ni te he escuchado cuando me hablabas, pero por favor, no me dejes mas sola, yo no lo haré, te voy a escuchar, y a estar contigo siempre, junto a ti, escuchando, y haciéndote caso, de veras…te quiero, creeme por favor, perdóname, perdóname….
Ella se apiadó, se giró, se incorporó y me acarició el pelo, se quedó mirando mi cara manchada por las lágrimas y me abrazó…nos perdonamos las dos, por no estar ahí sin ser conscientes del daño que nos estábamos haciendo, por querernos tan poco sabiendo lo mucho que nos queríamos…
Salió por la puerta por donde entró, que pertenecía a mi corazón, y nos fundimos en una misma persona, poco a poco, con un calor muy familiar, la sensación de caricia seguia en mi pelo…..
La energía que sentí fue tan grande, la relajación, como no había sentido nunca, y el cansancio enorme…y supongo que eso es lo que pasa cuando haces las paces con tu yo interior, con tu alma….Espero no enfadarme mas conmigo misma, cansa…

lunes, 3 de noviembre de 2008

SE REGALA PISO CON HIPOTECA...SOLEADO Y AMPLIO...