Ven, bello gato, a mi amoroso pecho;
Retén las uñas de tu pata,
Y deja que me hunda en tus ojos hermosos
Mezcla de ágata y metal.
Mientras mis dedos peinan suavemente
Tu cabeza y tu lomo elástico,
Mientras mi mano de placer se embriaga
Al palpar tu cuerpo eléctrico,
A mi señora creo ver.
Su mirada
Como la tuya, amable bestia,
Profunda y fría, hiere cual dardo,
Y, de los pies a la cabeza,
Un sutil aire,
un peligroso aroma,
Bogan en torno a su tostado cuerpo.
1 comentario:
Bien por tí... sólo cada cual puede vivir la vida por sí mismo... se debe tomar las riendas y no soltarlas jamás... pues de hacerlo, podrías darte cuenta que quien las tome te estará llevando al matadero...
un saludo...
Publicar un comentario