domingo, 13 de mayo de 2007

PACIENCIA

Os copio el "cuento" que un amigo del ciber espacio (se dice asi?) me ha dejado esta madrugada en mi correo, las ganas de conocernos, a veces crean cosas como estas. A mi me ha gustado muchisimo, espero que a vosotros también....

"Hola pequeña niña, el cansancio voló y un nuevo día de alegrías ha llegado. Echo de menos tus palabras, tienen ese efecto que sólo una persona ha conseguido antes. Espero que estés animada, hoy es sábado, pronto estarás riendo y siendo muy feliz con tu ahijado.
Iba a pedirte que te vinieses a andar pero no. Tu ahijado es tan importante que ver una sonrisa en ti y otra en el, es el mejor premio!
Vaya... mire mis correos...

Sólo decirte que ya llegué del carrefour, pero no encontré nada que pusiera PACIENCIA en su etiqueta. Desanimado, pero resuelto inspeccioné todos los paquetes, botes, frascos, cajas e incluso refrescos, debía estar por ahi, se que existe y después de haber visto cada uno - vi cosas que venían desde Utrera hasta Viet-nam, en total eran 325.437, compre un poco de wasabi.. ¡me gusta tanto!
Tuve que irme de allí rápidamente. Pues no estaban muy contentos al ver todos los botes en el suelo... Salte por una de las cajas y una vez ya había despistado a los últimos reponedores.. ¡Cuanta energía tenían! ¡Como corrían! Llegue a una parte de la ciudad que nunca suelo frecuentar. Y vi una tiendecita, pequeña, donde una mujer de edad avanzada fumaba una larga pipa, que en occidente llamamos Churchwarden y un tabaco muy curioso.
Me acerque, cansado. La verdad es que estaba ella allí sentada, en la puerta y me senté en el rodapié al lado... Cargué mi pipa y la prendí como siempre con dos cerillas..
Las primeras volutas de humo salieron de mi boca ondulándose mientras ascendían al cielo, cual plegaria. Y entonces empezó todo realmente en aquel día.
Me dirigí a la señora: "¡Hola!"... - No respondió, sólo silencio, empecé a pensar que quizás tuviese problemas de oído. Repetí mi saludo, esta vez más alto, sonrisa incluida: "HOLA!" -su respuesta fue sorprendente- "Deja de gritar como una vaca" -me dejo sorprendido y continuo- "Llevo escuchándote desde hace un rato, ¿Sabes?, los elefantes corriendo no son silenciosos, ¿Por que vienes a molestarme?” - Los ojos llenaban mi cara con gran sorpresa. Los suyos eran de color verde, como el jade, con cierto refulgir En esto que logré recomponer mi sorprendido rostro y mi rictus cambió a una cara de no haber roto un plato nunca. – “¡Disculpe!” - con la misma sonrisa y mirando a sus ojos verdes, continué - "No quiero cansarle con un relato sobre mi, pero le contaré que un día estando tranquilo, mire al cielo y vi una estrella, no se muy bien por que pero me fije en ella y me día cuenta que era mas azul" - por señal de entendimiento, tan sólo salieron unas volutas mas de humo.. gris-azul que formaba volutas pero que, no se.. tenían algo... que no sabía comprender, continué - "Yo como estoy hecho de viento, viajé, y me fui a mucha distancia pero esa estrella estaba ahí cada tarde, y refulgente al anochecer. Como soy viento no persigo estrellas. Pero tanto interés despertó en mi que subí y subí en el cielo para alcanzarla con mis manos, con impaciencia oyendo las sibilinas palabras de la Luna subí y subí y la estrella entre risas dijo... impaciente así no lo conseguirás..." Durante mis palabras la viejecita vertió te en dos tazas de barro muy bastas y me ofreció una de ellas el aroma de las viejas cocinas de carbón me llegó desde lejos. La vieja que estaba hasta ese punto tranquila, empezó a reir - "jajajajajajaja, cuantos siglos llevo escuchando estos sucedidos. Me pregunto tantas veces por que los vientos siguen a las estrellas”- Y pude ver las volutas de nuevo parecía... no, no puede ser...pude imaginar que eran muy parecidos a ... "NI"-"N"… vaya debí haber estudiado mas… no se que ponía mas…. Y la vieja continuó – “¿Por que vienes a mi? “ – Yo sorprendido constesté – “No, si yo no vengo…” – Me paré ahí pensando que quizás no era lo mejor contar el alboroto del cual huía, cuando la viejecita empezó a decir - “Ya ahora me dirás que corrías delante de los reponedores por el alboroto que has formado en el Carrefour. Dos mil años con las misma historias….jajajajajajaja... puñeteros, como sois los vientos” – Cuando se reía parecía que las diferentes partes de su cuerpo se desarmarían. Continuó – “Buscas la estrella, verdad, escuchaste a la Luna y te precipitaste, mejor harías escuchando a las estrellas que siempre han guiado a los hombres. ¿Y que esperas conseguir con ese comportamiento? Has de ser tu y siempre hagas lo que hagas debes ser fiel a ti mismo.” – Obviamente no entendí nada.
Otra vez el humo salió de su boca y las volutas… me tenían obsesionado, "NI"-"N".. y quizás algo como ¿SA? o ¿TA? No se...mmm… En fin no supe muy bien a que se refería. Yo se lo dije: “No tengo idea de a que se refiere” y llevo mis palabras a mis movimientos dando una vuelta, levantando unas hojas del suelo. Mirandome intensamente con esos ojos verdes, llameatees, tan intensamente fue que me quedé muy quieto. Siguió exhalando ese humo gris-azul y vi esa letra que tanto me gusta… Me miró y dijo: “¿Qué ves?” – Sorprendido no supe contestar y la letra se me fue de la cabeza… : “¿Qué veo? No lo sé, ¿que debo ver? – La anciana, con cara de clara necesidad de utilizar toda la paciencia que le quedaba, con una voz mas imperativa dijo: “Sigues mirando con lo ojos, pero cuando serás capaz de ver como lo hace el viento, sube alto, ve lento, fluye, continúa rozando las laderas de las montañas… Debes aprender a ver. Debes a aprender a escuchar la voz de la estrella, es una voz profunda que sale de su interior, hasta que no logres escuchar esto no conseguirás comprender.” Con otra cara esta vez de interés dijo: “Viento, ¿que fumas?” – respondí- “Latakia y perique” con un mohín ella me miró y dijo: "Ya tabaco de jóvenes" - …yo interpelé un poco indignado un viento como yo que circulaba desde hace siglos..: "¿Y tu?" – con una gran risa me contestó: “Yo fumo, yo fumo algo que no comprenderías y que no podrías fumar nunca, fumo ilusiones, visiones, consejos y felicidad, deberías estar mas atento” – Con mustrea de cansancio siguió - “Me voy a ir a descansar, estoy cansada pero aquí te dejo algo que te ayudará y de su boca salieron bellas volutas de humo” y entonces lo vi… Había estado allí siempre… ¡Claro! ¡NI!-¡N!-¡TA!-¡I! jajajajaja ¡NINTAI! ¡PACIENCIA!
Di un salto riéndome y rodeé esas volutas mientras la viejecita se adentraba en su tienducha riéndose también … decía…: “Ahí tienes toda la que necesitas por toda tu vida… no busques mas, todo llega y sigue a la estrella, ella te dirá que debes hacer. Recuérdame y pásate pronto” Yo respondí contento: “Así lo haré, pasaré pronto por otro Cha” - Un te estupendo.. Lapsang Souchong que a casi nadie le gusta.. excepto a mi viejecita sin nombre y a mi..."

Un abrazo de sábado.

1 comentario:

Kresala dijo...

Pues sí, paciencia, un don que raras personas tienen...
Me ha gustado.
Muxus!!!